El Padre del Impresionismo.





Jean-Baptiste Camille Corot paisajista francés 1796 – 1875.
Fue el primer impresionista, de él se influenciaron: Monet, Renoir, Berthe Morisot y Camille Pissarro, aunque nunca se unió al grupo.
Corot aunó la herencia clásica y romántica en el paisaje, sumando a la solidez compositiva de la ejecución al aire libre, la paleta clara y el sentido de lo fragmentario. Sin él, quizás no hubiera sido posible el valor espacial y constructivo del impresionismo.

El Arte del Surrealismo.

El surrealismo no se inicia con la pintura, nace de la pluma del escritor André Bretón en 1924, con el texto del “Manifesté du Surrealismo”, fue así que se inició un movimiento artístico, que se enlazaba con el movimiento antiarte dadaísta, pero el surrealismo a su vez se amparaba en las posibilidades expresivas del arte.


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El Arte de ALFREDO ENGUIX

Alfredo Enguix nace en Madrid en 1930 y empieza a trabajar profesionalmente. En 1957 se establece en Oviedo a donde llega con un contrato de trabajo. Desde su primera comparecencia pública individualmente (Oviedo 1959) ha celebrado más de medio centenar de exposiciones individuales en las principales poblaciones de España y otras en colectivas en Suiza, Bélgica, Francia Holanda y Estados Unidos. En México ha celebrado cuatro exposiciones individuales monográficas en torno al tema hípico. Como pintor de temas ecuestres ha conseguido un reconocimiento internacional, y como retratista (la otra de sus dos facetas más importantes) han posado para él multitud de personalidades del mundo financiero, empresarial y político. Ha realizado, entre otros, retratos de S.A.R. la Infanta Dª Elena de Borbón, el Príncipe de Asturias y S.M. el Rey D. Juan Carlos I, a quien ha retratado en catorce ocasiones por encargo de diversos estamentos oficiales. Ha realizado una Galería de más de una veintena de retratos de los expresidentes de la Diputación de Madrid que le ocupó más de dos años (1977 a 1979 ). En 1.988 recibe el encargo de pintar un retrato ecuestre del Príncipe Heredero de Arabia Saudí. Viaja a este país invitado por la Familia Real y realiza otros retratos del Príncipe Heredero, de S.A.R el Sultán Bin Abdulhaziz y otras personalidades sauditas. Es de nuevo invitado para un nuevo viaje que no se llega a realizar por causa del conflicto del Golfo Pérsico. En 1977 el Excmo. Ayuntamiento de Oviedo le dedica una exposición Antológica en el Centro de Arte Moderno Ciudad de Oviedo (CAMCO). En los siguientes años viaja en varias ocasiones a Puerto Rico con el fin de pintar una serie de retratos de personalidades de aquella isla.En 1998 expone en Oviedo y en el 2000 en Madrid, y de nuevo en Oviedo. En diciembre de 2006 celebra en el Centro Asturiano de Oviedo, una exposición de despedida (en cuanto a exhibiciones individuales se refiere) con sesenta obras y con un gran éxito de público. Desde entonces trabaja en su estudio de Gijón atendiendo principalmente encargos. En los años 2005 y 2006 participa en Lexington, KY y Denver Cl en varias exposiciones colectivas invitado por la American Academy of Equine Arts. Es seleccionado e invitado a participar en una exposición organizada por la AAEA y la Cross Gate Gallery titulada "Master of foxhound" con motivo del centenario de la Asociación Norteamericana del mismo nombre y que recorrerá (desde enero a noviembre de 2007) varios estados de USA y Canadá. En Enero de 2007 es nombrado miembro (asociado) de la AAEA, siendo el primer pintor español que obtiene éste honor.
Extractos de Críticas (con nombre del autor, fecha y nombre de la publicación)
Alfredo Enguix se muestra con un dominio absoluto sobre el caballo. El conocimientosobre la figura, su anatomia, sus caracteriologias típicas de cada raza, son plasmadas con el pincel o con el carbón, con un gran alarde de precisión y maestría. Los lienzos de Enguix son auténticos retratos de caballos. "Urbano" (La Voz del Sur.-Jerez de la Frontera ) 3-5-1.972
Enguix está dentro de la pura línea clásica de nuestros dias. Después del largo - acaso penoso- desconcierto de ciertos pintores y determinadas escuelas, parece que el mundo de la pintura se ha serenado y camina de nuevo por sendas de marcado clasicismo; los temas de Enguix son clásicos dentro de la pintura universal y muy concretamente dentro de la pintura española. Pero son los caballos el centro y el cosmos de este infatigable pintor. Victor Alperi (Región.-Oviedo) 2-7-1.972
La maestría dibujística de Alfredo Enguix se funde en una escala cromática inteligentemente atemperada. No esperemos de Enguix estridencias o salidas de tono. Es un pintor responsable, sereno, paciente. Sus retratos, algunos en especial, poseen auténtico valor artístico. ¿Y qué decir de sus caballos? El conocimiento de Enguix en la materia es indiscutible. Y por ello logra cuadros de un encanto inglés. Recuerda uno, ante los óleos de caballos de Enguix, aquella pintura británica que señaló una singular época en el arte. José Antonio Cepeda (Región.-Oviedo) 12-6-1.975
Para Enguix lo fundamental es la figura central, protagonista absoluta, a la que dedica todo el esfuerzo de su técnica pictórica, sin que el fondo o lo accesorio distraigan en lo más mínimo la atención del espectador hacia ese motivo central...
.Enguix con una pincelada hábil y profesional, imprime a sus caballos y otros temas la personalidad inconfundible del buen hacer pictórico, demostrándonos así que no es un aficionado a los caballos que le gusta pintar, sino un pintor al que le gustan los caballos . J. A. Melero Ginzo (La Gaceta del Arte.- Madrid) 30-11-1.975
La pintura de Enguix no necesita ningún escoliasta que la traduzca a lenguaje. Es clara, verídica hasta los más exigentes extremos, cálida y jugosa. Es una pintura que se explica por si misma, de una manera normal, sin forzamiento de términos, sin la necesidad de meter la mano en la llaga para alcanzar el privilegio de creer..
Victoriano Cremer (El Diario de León) 24-4 1.977
Alfredo Enguix sabe expresar, a través de un lenguaje tan personal como exquisito, el verdadero ambiente de los caballos. Enguix nos ofrece una visión personal en este sentido. Ese toque de color justo y preciso; la arrogancia y gallardia de sus caballos; la belleza matizada y serena de sus paisajes; la fineza de sus cielos...
Pachi Romero (CINCO DIAS .- Madrid) 15-10 1.983
Alfredo Enguix pertenece a esa infrecuente categoría de pintores "animalistas", especialidad difícil y admirable dentro de cuantos toman la naturaleza por modelo.
. Y lo mismo puede decirse de otros temas, tanbién gratos al pintor: Enguix es un gran paisajista y notable autor de retratos.
.Con una pintura realista sin exceso, un color medido, un dibujo fiel. Enguix está dentro de la noble tradición animalista universal.
Javier Rubio ( ABC.- Madrid ) 16-10- 1.983
ALFREDO ENGUIX de sus especialidades y personalidad
No son sólo los caballos los temas que Alfredo Enguix ha llevado a sus lienzos aunque estos hayan acaparado la atención del público por el rigor y el empeño que el pintor ha puesto de esta temática, abierta al campo, a las carreras, al público agrupado en multitudes, temas aptos para la experiencia de la pintura envuelta siempre en formas y luces, sobre todo en luces. Alfredo Enguix es un maestro del tratamiento y captación de la luz, tanto en los casos del campo abierto a panorámicas amplias como en esos otros casos de bosques, ciudades o escenarios más recortados y reducidos. Para el pintor la luz es la entraña misma de las formas y esto es una constante en los temas ecuestres como en otros asuntos y hasta en los retratos. Su preciso dibujo, de perfecta estructura lineal, se entrega a la luz ambiental que incide sobre las cosas que pinta, sobre todas las cosas que pinta.
Lo que llama la atención en estos temas ecuestres es el conocimiento que el artista demuestra del animal, de su nobleza, de su inquietud, de su dinámica, de su fuerza, de su poderio.y podríamos seguir porque el caballo y su mundo tiene de todo eso y más.
Los no entendidos en el mundo del caballo hallamos en la obra de Alfredo Enguix una especial comunicación de esos ambientes de los que hemos recibido alguna contemplación espectacular, pero los entendidos valoran más profundamente las fidelidades formales y de actitud del animal ofrecidas por el pintor en sus cuadros. A este respecto Enguix cuenta con repetidos pronunciamientos sobre su obra de Alvaro Domecq y Diez que, entre otros comentarios a la producción plástica ecuestre de Enguix, escribió:
" yo diría que Alfredo Enguix tiene una fusta en sus pinceles para darle vigor a su pintura, incluso cuando el caballo está en reposo" . Y es que el caballo en reposo pronuncia su vigor, su cansancio, su fuerza contenida, y el artista ha vivido esos momentos y actitudes del noble animal, lo refleja en sus instantáneas que parece están dotadas, a la vez, de movilidad.
Con ser muy importante la obra ecuestre de Alfredo Enguix, no es el único tema tratadp por el artista. Sus retratos, por ejemplo, son también de gran valor aunque hayan tenido menos eco público. Su pericia en la captación de ámbitos psicológicos es nota sobresaliente en sus semblanzas de personajes como S.M. el Rey de España, el Príncipe de Asturias, la Infanta Elena, entre otros.
Francisco Prados de la Plaza ( GOYA - Revista de Arte.- Madrid) Febrero de 1.992


TITULO: Burritos
TÉCNICA: Óleo sobre tabla
DIMENSIONES: 27x35


TITULO: Saliendo de toriles
TÉCNICA: Óleo sobre tabla

DIMENSIONES: 27x35




TITULO: Vicos
TÉCNICA: Óleo sobre

TABLA DIMENSIONES: 35x27




TITULO: Hotel Plaza
N.Y. TÉCNICA: Óleo sobre tabla

DIMENSIONES: 60x53





TITULO: Army Place NY

TÉCNICA: Óleo sobre lienzo

DIMENSIONES: 61x46

Buenos Aires fileteada

escrito por Carlos Bracuto
miércoles, 22 de febrero de 2006
Así suele pasar; uno no sabe de donde salió eso que tenemos en frente de nuestras narices, pero ahí está. Y cuando tomamos conciencia de su existencia, cuando comenzamos a verlo, nos damos cuenta de que no sólo lo tenemos aquí enfrente, sino que además está por todas partes.
“Cambio suegra por yarará; pago diferencia”
Una nueva vieja estética está cambiando la cara de Buenos Aires; las paredes de las casas del barrio del Abasto, los carteles y fachadas de los bares de San Telmo y La Boca, las tanguerías de Montserrat, Boedo y el microcentro han tomado una nueva forma, y sobre todo, un nuevo color. Nunca antes -supongo que desde la década del ’30- la cara de Gardel, con o sin sombrero, estuvo tan presente en la ciudad. Los colores celeste y blanco, que hasta hace poco se veían sólo cuando jugaba la selección y se olvidaban hasta el próximo partido, aparecen ahora enroscados alrededor de un asta terminado en punta de flecha, o en un pergamino a medio abrir, o en una cinta entrelazada a dos hojas de acanto de las cuales a veces surgen amenazantes dos enfurecidos dragones. La ciudad está siendo “fileteada”.
Los orígenes del fileteado porteño son difusos. Se sabe que nació como arte decorativo –mucho más elemental y específico que el actual- en las fábricas de carros a comienzos del siglo pasado. Pero ¿De dónde viene? ¿Quiénes fueron sus precursores? ¿Quiénes modelaron su iconografía? ¿Quiénes le dieron su inconfundible personalidad? Muchos mencionan que un arte similar se empleaba para decorar los carros en Sicilia, y que fueron los inmigrantes italianos quienes habrían reflotado esta técnica en el nuevo mundo, adaptándola a la realidad y gusto porteños. Sin embargo, en su libro Los Maestros Fileteadores de Buenos Aires, Esther Barugel y Nicolás Rubió (quienes en 1970 realizaron la primera exposición de fileteado porteño en la galería Wildenstein, por ese entonces en la calle Florida) consideran que aquel era un arte diferente, netamente religioso “de talla policromada que derivaría de la carroza o el altar renacentista”, mientras que el fileteado porteño es “esencialmente decorativo” y de temática “a la vez religiosa y pagana”. Sea como sea, basta prestar atención a los nombres que mencionamos a continuación para reconocer que es innegable la influencia de los inmigrantes del sur de Italia en el nacimiento del fileteado en Buenos Aires.Los primeros fileteadores eran meros “trabajadores del pincel”; no firmaban sus obras porque su arte no era ni más ni menos importante que el del herrero o los pintores de liso. Sí tenían una responsabilidad ineludible: terminar rápido su trabajo. Dado que el suyo era uno de los últimos toques que se le daba a un carro o a una carrocería, todos los demás trabajadores deseaban que finalice para poder cobrar cuanto antes. A pesar de la sencillez con que el fileteador encaraba su labor, algunos reportes indican que en las fábricas de carrocerías se lo solía tratar con cierta preferencia y veneración.En cuanto a nombres se refiere, los italianos Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella parecen ser los pilares del fileteado tal como hoy se lo conoce. Brunetti habría sido quien comenzó a usar los vivos colores típicos del filete y el relleno de los chanfles en las carrocerías; a Pascarella se le atribuye la introducción del “Yapán” (barniz con un mínimo toque de pintura) que se usa para pintar las sombras y darle así al filete su característico volumen. Además se lo considera un pionero en el uso de las frases con las que el dueño del carro solía comunicarle al mundo sus esperanzas, desvelos, agradecimientos o amores. Según el maestro León Untroib, Pascarella fue el primero en firmar sus filetes, aunque sólo con su nombre, Cecilio. También se menciona a Salvador Venturo y a su hijo Miguel, este último fundamental en la evolución del filete al incorporar buena parte de los motivos (dragones, pájaros, hojas de acanto, flores...) que hoy forman parte integral de este arte popular argentino. Es interesante remarcar que muchos de los elementos ornamentales que utilizaron los primeros fileteadores –las hojas de acanto, floreros y los motivos animales, en particular- los copiaron de las decoraciones empotradas en los edificios de la ciudad, como así también de las mayólicas de las paredes del subte. Asimismo, encontraron en los billetes que emitía el Banco Central los modelos necesarios para dibujar marcos, “firuletes” y letras, particularmente las de estilo gótico.
A través de la historia, el fileteador debió adaptar su arte a los cambios impuestos por la modernización del transporte, las nuevas demandas de sus empleadores y hasta la censura oficial. Gradualmente, la tracción a sangre fue siendo reemplazada por el camión; en la década del ‘20, por otra parte, hace su debut en las calles porteñas el colectivo. El fileteador se encontró así no sólo con otro material de soporte (lo que, como explica el maestro Ricardo Gómez más adelante en Las Entrevistas del Mes, le daba otro “feeling” a su tarea), sino además con otra dinámica de trabajo.Con las nuevas fábricas de carrocerías (La Veneta, la Lucchese, Carassai, Crotti...) comenzó a destacarse entonces una nueva camada de fileteadores que hoy permanecen en la historia del fileteado porteño: Andrés Vogliotti, Carlos Carboni, León Untroib, Enrique Arce, el recién mencionado Ricardo Gómez y muchos otros. Al promediar la década del ’70, el fileteador debió enfrentar el cierre de una importante fuente de trabajo, cuando la Secretaría de Transportes de la Nación reglamentó la absurda resolución que prohibía en los colectivos “el pintado de insignias, adornos, arabescos y otros elementos decorativos, tanto en el interior como en el exterior de la carrocería, salvo el distintivo propio de la empresa”. Los funcionarios argumentaban que el filete confundía al usuario, impidiéndole distinguir con claridad las particularidades de cada línea. Aún hoy, cuando los colectivos circulan casi camuflados por la publicidad de cigarrillos, películas de cine o programas de TV, esa vetusta resolución sigue vigente.
El próximo gran paso en la evolución del fileteado lo darían aquellos que llevaron el filete del galpón a las galerías de arte, como Martiniano Arce (hermano de Enrique), Luis Zorz y más aquí en el tiempo Jorge Muscia, José Espinosa, Adrián Clara y Alfredo Genovese, entre otros. Discípulo de Ricardo Gómez, Genovese es uno de los máximos responsables de la renovada popularidad del fileteado en Buenos Aires, al incorporar sus trabajos a la publicidad, el diseño y la pintura corporal. También han jugado un importante papel en la divulgación de este oficio y arte popular aquellos jóvenes que como Freddy Fernández o Elvio Gervasi llevaron el filete a los carteles, murales y todo cuanto pueda pintarse en las calles de la ciudad.Muchos de los fileteadores actuales se han iniciado como letristas; otros incursionaron en el filete luego de estudiar otros estilos de bellas artes en academias y escuelas. Hoy todos firman sus obras y tratan de establecer un estilo propio, dentro (y a veces incluso por fuera) de la limitada estructura del filete.En la era del plotter, el fileteador reivindica los pinceles Carnevale para pintar carteles, vehículos o muebles. Opuesto a lo serial y veloz, el fileteador se dedica, como hace un siglo, a un arte manual que exige pulso y tiempo. Cuando la globalización de la cultura impone la estética y costumbre europeo-norteamericana sobre el resto del mundo, el fileteador regresa a las fábricas de carros para ver cómo es eso de las hojas de acanto y los dragones, la cara sonriente de Gardel, la Virgen de Luján y la cinta con los colores de la bandera argentina enroscándose por ahí.
ICONOS: De Gardel a la Mona JiménezDentro del panteón de íconos populares argentinos, los más celebrados por el fileteador han sido tradicionalmente Carlos Gardel y la Virgen de Luján; hoy en día no es raro ver enmarcados en el centro de un filete los rostros de personajes como Evita y el Che Guevara, o incluso otros más actuales como Maradona, Charly García y hasta la Mona Jiménez. Todos identificados con lo popular, lo masivo, la clase trabajadora, el barrio... La intelectualidad, los hombres de ciencia y de las bellas artes son por lo general ignorados: es raro ver a Borges, a Cortázar, a Leloir o a Quinquela Martín homenajeados en un filete. Curiosamente, a pesar del carácter patriótico que suele tener el filete, también son pocos los próceres que han sido retratados, más allá de San Martín o Belgrano. Quizás por razones de “marketing” -los turistas, sobre todo los del hemisferio norte, compran todo lo que tenga la palabra “tango” estampada en el producto- el motivo más frecuentemente usado hoy en día es la pareja bailando tango, seguida por el bandoneón y algún que otro músico como Piazzolla o Troilo. También son comunes los carteles con inscripciones como “Baño”, “Un aplauso p’al asador”, “Se ruega no joder”, o “Buenos Aires, Argentina”.
MOTIVOS: De todo, como en bazar de turco Quizás sean las hojas de acanto el elemento más común de todo filete, y sobre las cuales el pintor suele innovar más. De hecho, hoy en día es posible en muchos casos reconocer al autor de un filete por el estilo de sus hojas de acanto.Según declaró alguna vez el maestro León Untroib, estos motivos han sido copiados de los que remataban las columnas corintias, muy populares en las grandes construcciones de la Grecia antigua, sobre todo en el período Helenístico. Hoy pueden observarse rodeando escudos y rostros animales en los empotrados decorativos de muchos de los edificios antiguos de la ciudad. Las hojas de acanto, pintadas por lo general en tonos de naranja, amarillo o marrón, suelen ser uno de los motivos más gruesos de la composición, y por lo tanto se ubican a los costados, como conteniendo el resto de los elementos. Otro motivo infaltable son las flores, hoy de características muy variadas, aunque las tradicionales son las de cuatro o cinco pétalos, las campanitas, amapolas y tulipas.Los colores de la bandera argentina suelen pintarse en moños y cintas, que se enroscan alrededor de la base de las hojas de acanto, astas, floreros o marcos.Pájaros, dragones y caballos son los animales que suelen verse entreverados en el filete; en la mayoría de los casos, los dragones surgen encolerizados de las entrañas de las hojas de acanto, como si fueran un brote más de la planta, por lo que sólo suele pintarse la parte superior del cuerpo (cuello y cabeza, y a veces sus alas). Lo mismo sucede con los caballos, aunque estos presentan un aspecto más calmo y amigable. Los pájaros, en cambio, suelen pintarse de cuerpo entero, por lo general reposando sobre una rama o picoteando una flor con las alas extendidas. Dado que en el filete los espacios libres se reducen a un mínimo, la composición se completa con espirales o filigranas, y se decora con diamantes, bolitas y botones u otros objetos similares. Además suele rodearse por una “banda” o línea gruesa, que se pinta por dentro del borde exterior o marco.Por supuesto, esta es sólo una descripción generalizada de la composición del filete, ya que la misma varía notablemente de acuerdo al medio sobre el que se pinta y el propósito del trabajo.
FRASES: Sencillo, pero vistosoDesde sus mismos comienzos, las frases catalogadas como de sabiduría popular formaron parte del filete. Según Untroib, posiblemente tenían origen en los versos para cantar “flor” en el truco. En un principio, aludían principalmente a las recompensas del trabajo duro y la vida honesta (“Miralo de arriba a abajo, lo gané con mi trabajo”), las ironías del destino (“De nada sirve llorar cuando la suerte se inclina”), el amor maternal (“En el jardín de la vida, la mejor flor es mi vieja”) y la protección divina (“Virgencita de Luján, guía mi camino”). Tampoco faltaban los mensajes machistas (“Se doman suegras a domicilio”), los picarescos (“Lo hice con ruedas bajitas pa’ que suban las gorditas”) y los abiertamente humorísticos (“Me cortaron pa’ bacán y se olvidaron de coserme”). Sobran ejemplos, por otra parte, para demostrar que muchos privilegiaban los encantos de la rima o la mordacidad artera por sobre la ortografía (“Con mi colorado boy y bengo, y a naides enbidia le tengo” o “Si no tenés bosina tocame el pito”).Es notable que -suponemos que por razones de autopreservación- nunca se hayan usado leyendas de carácter político, y mucho menos acusado a un mal gobierno por atravesar una situación adversa. Las penas propias siempre se le han atribuido a una mala jugada del destino, al justo castigo de Dios, o como consecuencia lógica de un comportamiento inmoral, cuando no a la siempre perversa intervención de una suegra.

PINCEL Y PINTURA: Carnevale los hace a manoEl fileteador trabaja con lo que se conoce como pincel de letrista. Este se compone de un mango de madera y una virola de metal que sujeta las cerdas de pelo de oreja vacuna. La particularidad del pelo de este tipo de pincel, cuyo fabricante más famoso es Rolando Carnevale, es la de medir hasta casi 5 cm. de largo. Esto obliga al pintor a manejar el pincel de una manera diferente al que normalmente se usa para la pintura al óleo o acrílica.Los pinceles pueden ser de punta redonda o chata, éstos últimos ideales para pintar los bordes rectos de las letras y bandas.Para trazar las usualmente numerosas finas y largas líneas rectas, como así también para pintar las “llaves” (tradicionales adornos que suelen verse en los colectivos) se usan las bandas. Estas podrían definirse como pinceles sin mango, ya que constan sólo de la virola y las cerdas.En cuanto a la pintura, la más usada ha sido siempre el esmalte sintético: brillante, barata y fácil de conseguir. Por otra parte, gracias a su resistencia a las influencias del clima (sol, lluvia, excesivo calor o frío...) el esmalte sintético era ideal para filetear carros y camiones y toda superficie exterior. Por esa misma razón se la usa aún hoy para pintar carteles, vehículos y fachadas.
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JORGE MUSCIA, fileteados porteños.

Jorge Muscia es en la actualidad uno de los más destacados herederos de esta tradición.

Durante más de 25 años, Muscia ha realizado una amplia investigación de diversos estilos de artes populares, en viajes por Italia, España, Francia, Inglaterra y México. Interesándose también por la cultura de la inmigración y los procesos de creación de la identidad y el imaginario de Buenos Aires.Cursó estudios de pintura y escultura en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes, perfeccionándose en filete porteño con el maestro León Untroib.La estrecha relación que une al filete con el tango, lo llevó a colaborar en diversos proyectos donde se complementan ambas artes, integrando el arte del filete a la escenografía, el vídeo, la televisión y la decoración en arquitectura, muebles y objetos. En el terreno de la plástica ha realizado muestras individuales y colectivas en Argentina y desde hace 17 años, con auspicio de Cancillería argentina, expone su obra en galerías de arte y centros culturales de Europa -Londres, Berlín, Barcelona, Toulouse, etc.- y también en México y U.S.A., hecho que ha contribuido a la jerarquización del filete como expresión artística.







Contacto: Tel. [+5411] 4361-5942

mailto:jorge@muscia.com

Trabajando en cartel de 6 x 4 mts





Aquí subo mas imagenes mientras pinto cartel.

Fileteado


Este es un trabajo realizado por mí, Raúl Meyer. El soporte es de harboard, mide 80 x 60 cm. y la técnica es mixta, el fileteado está hecho con esmalte sintético, el retrato de Gardel al lapiz y terminado a la laca.

Cartel de 6 x 4 mts

Este es un cartel de 6 x 4 mts, en el cual estoy trabajando cuando lo termine subo otra imagen.

 
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